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Biomagnetismo

El pH del organismo humano es casi neutro, ligeramente alcalino (aprox. 7,4). Cuando este equilibrio se altera por diversas causas (emocionales, ambientales, alimentarias…), da lugar a zonas de pH ácido (polo positivo – sur) en el que se desarrollan virus y hongos; y otras de pH alcalino (polo negativo – norte), en que proliferan bacterias y parásitos, produciendo una descompensación orgánica y/o funcional que deriva en enfermedades.

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Actúa por resonancia magnética. Si un órgano se ve alterado por una polarización patógena positiva de acidificación, en ese instante se produce en otro punto del organismo una alteración de polarización de signo contrario, negativa con un pH alcalino.

 El tratamiento consiste en un testaje kinesiológico, para localizar los puntos despolarizados, y colocar los imanes correspondientes con el objetivo de restablecer el pH adecuado y su equilibrio energético. Un mismo síntoma puede tener un origen diferente. Para ello, la persona se tumba vestida y se siente relajada durante la sesión y a la finalización de la misma. En muchas ocasiones, la mejoría es rápida.

Los imanes no están ni electrificados ni conectados a máquinas electrónicas.

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Su terapéutica abarca una gran gama de dolencias, tanto físicas como emocionales. Las únicas limitaciones radican en el daño estructural irreversible, según la disminución de las posibilidades de regeneración. Aún así resulta recomendable. Las únicas incompatibilidades son el tratamiento simultáneo con quimioterapia, con portadores de marcapasos y en estados de embriaguez.

Beneficia a todos los grupos de edades y es compatible con cualquier otra terapia, tanto natural como alopática.

Eliminar los patógenos y procurarnos una alimentación y un estilo de vida adecuados y nutritivos son, sin duda, una magnífica fuente de salud y de armonía.

 

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